Para muchos niños, el nuevo curso escolar acaba de empezar o empezará en los próximos días. Es, por tanto, el tema del momento y también un tema de colección especialmente encantador para cartófilos y aficionados que coleccionan postales escolares antiguas.
La vuelta al cole, tal como la conocemos hoy, es el resultado de una larga evolución histórica relacionada con el desarrollo de los sistemas educativos en Europa. En la Edad Media no existía un calendario escolar uniforme: las clases dependían de los profesores y de las circunstancias locales, sobre todo en la agricultura. Los niños ayudaban a menudo en el campo, por lo que ir a la escuela era algo irregular.
En el siglo XIX, el inicio del año escolar empezó a estructurarse más. Con las leyes escolares, como las de Jules Ferry en Francia en la década de 1880, la educación se hizo obligatoria, gratuita y laica. Se estableció entonces un calendario fijo, adaptado al ritmo de las estaciones y a las necesidades de las familias rurales. El inicio del anó escolar solía programarse en otoño, después de las grandes cosechas, para que los niños pudieran ayudar a sus padres durante el verano.

Con el paso de los años, la vuelta al cole se ha convertido en un momento simbólico importante, que marca al mismo tiempo el final de las vacaciones y el comienzo de un nuevo año escolar.

La tradición de la “Schultüte”
Cuando busqué en Delcampe postales sobre la vuelta al cole, me llamó la atención una gran Schultüte en postales alemanas.
Se trata de la “Schultüte” (o Zuckertüte). Esta tradición se remonta a principios del siglo XIX, sobre todo en Sajonia y Turingia.
En sus orígenes, esta costumbre tenía como objetivo hacer que el primer día de colegio fuera más agradable y festivo, ya que podía impresionar bastante a los niños pequeños. Según una creencia popular, en algunas ciudades, como Jena, incluso había en la escuela un “Zuckertütenbaum”: cuando las “Schultüten” estaban “maduras”, significaba que los niños estaban preparados para su primer día de colegio.
Por eso, los padres regalaban a sus hijos grandes “Schultüten” de colores vivos, llenas de dulces, pequeños juguetes y material escolar. La idea era transformar esta etapa importante en un momento alegre y motivador, y al mismo tiempo recompensar al niño por el inicio de su vida escolar.
Con el tiempo, la “Schultüte” se ha convertido en una tradición nacional en Alemania, que hoy sigue estando muy viva. Aunque su contenido ha evolucionado (menos dulces, más objetos útiles), el simbolismo sigue siendo el mismo: suavizar la transición entre la primera infancia y el mundo escolar, y hacer del primer día de colegio un recuerdo feliz e inolvidable.
¡Me parece una idea preciosa y hace poco yo misma regalé una “Schultüte” a mis hijos! ¡Espero que la vuelta al cole de sus hijos también vaya muy bien!
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