Pierre Buhot, miembro y coleccionista aficionado de la web Delcampe, nos presenta en exclusiva este artículo sobre los «Large Cents» de Estados Unidos. Le damos las gracias por este estudio tan completo e interesante.
Cuando la moneda estadounidense cuenta la historia de una nación.
«Desde la Revolución hasta la fiebre del oro, cómo una simple moneda de cobre ha moldeado la economía y la identidad de Estados Unidos».
Los gigantes del cobre en el corazón de la historia estadounidense
Imagina una moneda tan pesada que resulta incómoda de llevar, tan cara de producir que casi arruina al Estado y tan simbólica que encarna por sí sola las esperanzas de una joven República. ¡Bienvenidos al mundo de los «Large Cents», esos gigantes de cobre que circularon en los bolsillos de los estadounidenses durante más de 60 años, desde los campos de batalla de 1812 hasta los salones de la fiebre del oro!
En 1792, bajo la presidencia de George Washington, la Ley de Acuñación (Coinage Act) fundó la Casa de la Moneda de los Estados Unidos en Filadelfia. Ya en 1793 vieron la luz las primeras monedas federales, entre ellas el «Large Cent» de cobre, símbolo de la soberanía monetaria de una joven República nacida en 1776. Estas gigantescas monedas de 13,48 g de cobre (y 29 mm de diámetro) —de ahí su nombre de «Large Cent»— fueron las primeras embajadoras de la soberanía monetaria estadounidense. Sin embargo, se acuñaron con prisas y de forma improvisada.
Los caóticos comienzos de las «Flowing Hair»
Ya en 1793, las primeras monedas federales salieron de las prensas… ¡o mejor dicho, de una antigua fábrica de cerveza! A falta de instalaciones específicas, los obreros acuñaban los «Large Cents» con máquinas importadas de Inglaterra, accionadas a mano y, a menudo, saboteadas por trabajadores sin la formación adecuada.
Funcionaban con fuerza humana (de 2 a 3 obreros por prensa). Los punzones de los primeros «Large Cents» de 1793 se grababan en acero con cinceles y, a continuación, se templaban para endurecer el metal; se desgastaban rápidamente (tras entre 5 000 y 10 000 acuñaciones), lo que explica las variaciones de calidad.

Moneda de un cent de 1793, el Cabello suelto: primer diseño, con una alegoría de la Libertad con el cabello suelto, que simboliza la Revolución
Las primeras planchas (discos metálicos recortados de láminas de cobre importadas de Inglaterra) pesaban entre 13 y 14 gramos, pero su grosor no siempre era uniforme. Muchos «Large Cents» de 1793 presentan errores de acuñación, como letras al revés o bordes irregulares. Ironía de la historia: estos defectos de acuñación, que antes se consideraban errores, ¡hacen que hoy en día sean monedas extremadamente raras y muy codiciadas!

Un céntimo 1793-1796 «Liberty Cap» (Busto de la Libertad, con un gorro frigio detrás de la cabeza).
Si bien las monedas « Cabello suelto » de 1793 marcaron los caóticos inicios de la Casa de la Moneda, en los años siguientes se produjo un primer intento de estandarización con la introducción de la «Liberty Cap».
1796–1807: La era del «Busto Drapeado» y las prensas de tornillo
En 1800, el taller de Filadelfia recibió las prensas de tornillo metálicas, que sustituyeron progresivamente a las prensas de madera, lo que permitió una acuñación más precisa y potente. El resultado: el « Busto Drapeado » presenta detalles mucho más finos que los del «Cabello Suelto» de 1793, simbolizando además una República que se va consolidando.
Cabe destacar que en algunos años, como 1802, 1804 o 1811, la producción de «Large Cents» fue muy limitada, lo que las convierte hoy en día en monedas extremadamente raras.

Un centavo de 1796 a 1807 «Busto drapeado» (busto con drapeado y cabello largo).
Por ejemplo, solo se acuñaron unos pocos miles de ejemplares del «Large Cent» de 1804, y algunos numismáticos creen que algunas monedas se acuñaron ilegalmente después de esa fecha. Además, ese año se acuñaron varias monedas con punzones rotos.
Contexto histórico: En 1803, la compra de Luisiana a Francia por 15 millones de dólares duplicó el tamaño de Estados Unidos, abriendo nuevos mercados en los que circularían los «Large Cents».
1804–1806: La expedición de Lewis y Clark explora el Oeste, allanando el camino para la expansión estadounidense.

Un cent de 1808 a 1814 «Capped Bust» (busto coronado, con un peinado más estructurado).
1808–1814: El «Capped Bust» y la guerra de 1812
La guerra anglo-estadounidense contra el Reino Unido (1812–1815), acontecimiento clave de este periodo, reforzó el nacionalismo estadounidense.
1816–1839: La era de las «Coronet Head» y la lucha contra la falsificación
Nota: ¡Estas monedas también eran el blanco de los falsificadores! En 1820, se estimaba que hasta el 50 % de los «Large Cents» en circulación eran falsos, acuñados con punzones artesanales. Para remediarlo, la Casa de la Moneda introdujo en 1816 unos bordes dentados más marcados y microdetalles en los punzones, como las pequeñas estrellas alrededor de la cabeza de la Libertad. Testimonio histórico: En una carta de 1820, un comerciante de Boston escribe: «Nadie quiere esos centavos grandes de cobre. ¡Dame monedas de plata o nada!».

Un céntimo, 1816-1835, «Coronet Head Type 1 » (Cabeza coronada)

Un céntimo de 1835 a 1839 «Coronet Head Type 2» (modificación del tipo 1, realizada por otro artista).

Un céntimo, de 1839 a 1857, «Braided Hair» (Cabello trenzado). Diseño más sofisticado, que refleja la influencia de las modas europeas.
1839–1857: Las monedas «Braided Hair» y el declive de los «Large Cents»
El apogeo técnico… y el fin de una era
Acontecimientos clave de este periodo: 1848 : La fiebre del oro en California provocó una afluencia masiva de inmigrantes y una mayor necesidad de moneda. En aquella época, con un «Large Cent» se podía comprar una barra de pan, un periódico o un vaso de whisky (12 céntimos en 1850). En un país donde el salario medio de un obrero era de 50 céntimos al día, estas monedas eran indispensables para el comercio local, de ahí su rápido desgaste y su importancia en la vida cotidiana. En los salones de San Francisco durante la fiebre del oro, a los «Large Cents» se les llamaba a veces «copperheads» (cabezas de cobre) en referencia a su color… ¡y a su peso! Algunos mineros los utilizaban como fichas de póquer, perforándolos para apilarlos en varillas de hierro.”
1845: Anexión de Texas; a partir de entonces, los «Large Cents» circulan hasta el Río Grande.
1849: Importante subida del precio del cobre debido a la demanda industrial, lo que supone el principio del fin… En 1850, acuñar un «Large Cent» cuesta entre 1,6 y 2 centavos (frente a 1 centavo de valor nominal). Al año siguiente, su peso se redujo de 13,48 g a 10,89 g, pero eso no fue suficiente… La casa de la moneda de Filadelfia acuñó el último «Large Cent» de cobre en 1857.
1857 y después: El fin de una leyenda
Es el Flying Eagle Cent (1857-1858), sustituido posteriormente por el Indian Head Cent en 1859, de menor tamaño (19 mm) y aleación de cobre y níquel (más barata), el que ocupará su lugar en el transcurso de la historia. El Flying Eagle Cent de 1857 es hoy en día una de las monedas más raras de Estados Unidos. Solo se acuñaron unos 2.000 ejemplares para su puesta en circulación… y la mayoría se fundieron o se perdieron. ¡Encontrar uno sería casi un milagro!
Epílogo: Un legado numismático inestimable
Entre los coleccionistas famosos, Louis Edward Eliasberg (financista y numismático estadounidense, 1896-1976) poseía un ejemplar de cada tipo de «Large Cents» (su colección se vendió por millones de dólares).
Como decía el numismático Q. David Bowers: «Los Large Cents no son solo monedas. Son cápsulas del tiempo, fragmentos de historia que caben en la palma de la mano».
Los «Large Cents» son los primeros embajadores de Estados Unidos. Viajaron en los bolsillos de los pioneros, los soldados y los mineros, mucho antes de que el dólar se convirtiera en una moneda mundial. Si estas monedas te fascinan, debes saber que algunas siguen estando al alcance de los coleccionistas principiantes. En nuestra web puedes encontrar un «Large Cent» de los años 1830-1850 en buen estado, ¡una forma ideal de empezar a coleccionar un pedazo de la historia de Estados Unidos!
Bibliografía :
- «The Early Copper Coins of America» – Sylvester S. Crosby (referencia sobre los «Large Cents»).
- «A Guide Book of United States Coins» – Kenneth Bressett (guía práctica para coleccionistas).